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Liturgia de Hoy

Una persona natural del Barrio Sabana Hoyos, el barrio más grande del municipio de Arecibo, y de Puerto Rico preocupaba porque a la Capilla Corazón Inmaculado de María apenas asistían a la misa dominical entre unas 30 a 40 personas. Se preguntaba qué se podía hacer. Pensaba, pero no encontraba una contestación… Reflexionaba y buscaba ideas, sugerencias que no le llegaban. En su inquietud y preocupación se fue a hablar con su párroco, el P. Antonio Cuadrado. Le manifestó su preocupación y deseo de encontrar una respuesta… El Padre tampoco le ofreció una posible solución. Entonces el señor Nelson Rivera solicitó autorización para comenzar a visitar los hogares e invitar a las personas para un retiro parroquial. El retiro sería para las personas alejadas que no asistían a la misa dominical no a los cultos religiosos. Se buscaron temas bíblicos y doctrinales para los retiro y se escogieron algunos testimonios.

Así comenzaron los retiro que en esa época eran de un día. La gente asistía y participaba con interés en esos retiros. Cuando las personas presentaban sus problemas morales, religiosos, sociales y humanos no había espacio ni tiempo para atender bien esas personas. En un día no hay tiempo suficiente para motivar la gente a dar un cambio en su vida. En una día no hay el espacio suficiente para lograr una conversión de vida. Durante un año se estuvieron ofreciendo los retiros de un día. La aceptación de la gente era buena, pero no se lograba el éxito deseado. Los participantes se entusiasmaban, pero regresaban a su diario vivir y se olvidaban porque su problemática moral, espiritual y religiosa no quedaba resuelta en los retiros de un día.
Al final del primer año se hizo una evaluación de los retiros y se analizaron los aspectos positivos y negativos. La conclusión inmediata fue que se necesitaba un retiro de más tiempo. Se sugirió la idea de hacer Retiros de tres días y se comenzarían los viernes en la tarde y se concluirían el domingo en la tarde. El señor Nelson Rivera, solicitó permiso para ofrecer los retiros de tres días.

El primer retiro se ofreció durante los días del 13 al 15 de Julio de 1973 en una granja que había junto a la Parroquia Madre de la Divina Providencia de Vega Baja. Asistieron veinticuatro jóvenes que salieron entusiasmados, alegres, contentos y eufóricos. Nació una preocupación muy grande: ¿qué hacer para darle seguimiento, formación, apoyo y respaldo a esos jóvenes que optaron por una nueva vida y camino? Surgió la necesidad de proveer un seguimiento.

El segundo retiro se celebro en octubre de 1973, pero ahora en la Capilla del Barrio Sabana Hoyos de Arecibo. El tercer retiro se celebró en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro del Barrio Bayaney de Hatillo, bajo la dirección, orientación y con el respaldo del P. José Betti.
Nació la idea de crear un sistema o escuela para dar formación caterética y clases de Biblia a los retiristas. Estas clases se comenzaron a ofrecer en el Barrio Sabana Hoyos de Arecibo.

El Sr. Nelson Rivera presentó el proyecto de los Retiros a S.E.R. Mon. Miguel Rodríguez, C.SS.R., Obispo de Arecibo en aquel entonces. Aunque las primeras orientaciones las ofrecieron los P. Antonio Cuadrado y P. José Betti, a partir de 1974 Mons. Miguel Rodríguez, mismo asesoró, orientó y acompaño al naciente Movimiento de los retiros JUAN XXIII. En el 1975 Mons. Miguel Rodríguez, Obispo de Arecibo, delegó en el P. Antonio Salvador para que fuera el Director Espiritual del Movimiento de Retiros JUAN XXIII. Durante diecisiete largos años, Monseñor Antonio Salvador estuvo asesorando y dirigiendo el Movimiento JUAN XXIII hasta que tuvo que retirarse por razones de salud. Entonces Monseñor Iñaki Mallona , C.P., Obispo de Arecibo, nombró Director del Movimiento de los Retiros JUAN XXIII al P. José Miguel López. Desde 1995 el P. Tomás Santos Rodríguez es el Director Espiritual del Movimiento JUAN XXIII. En toda esa época y hasta el momento presente el Sr. Nelson Rivera, quien iniciara el Movimiento cuando presento su preocupación al sacerdote, ha sido la bujía seglar promotora de este Movimiento a quien siempre ha estado al frente animando, consolidando, orientando y dirigiendo.​

Con estas pinceladas he querido presentar la génesis del Movimiento JUAN XXIII que nació en forma humilde, sencilla, sin grandes aspiraciones.
El Movimiento ha ido creciendo y madurando en su que hacer diario porque no ha habido un tiempo dedicado a la reflexión. Hoy se encuentra con la necesidad apremiantes para convertirse en un Movimiento internacional. Han sido veintiséis años de siembra y de ir buscando a las ovejas perdidas. Como toda institución ha tenido sus momentos de crisis, pero se han superado. En Puerto Rico el Movimiento JUAN XXIII tiene casas en las cinco diócesis y hay grupos de retiristas en la inmensa mayoría de las parroquias.

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